
No deja nunca de sorprenderme la poca agilidad, flexibilidad, puede que profesionalidad, que suele impactar contra el pobre viajero que se ve incurso en las consecuencias de un accidente ferroviario. Evidentemente no se trata de que RENFE tenga que pasar por encima de un tren donde ha fallecido una persona, pero si a que mantenga informados en todo momento a las personas que viajaban en los trenes y que les facilite aquello que pueda ser necesario para pasar una noche en vela de la mejor forma posible. Vean la odisea que sufrió El Detective, lo cuenta en su bitácora:
- Desde que nos detuvimos (sobre la 1:00, hasta las 3:30) estuvimos parados en tierra de nadie sin más explicación por parte del personal que el hecho de que había habido un accidente y murió un maquinista. El interventor, desbordado, no parecía saber nada. Poco después (sobre las 2:30 a.m.) pasó por nuestro vagón y nos comentó que creía que nos llevarían de vuelta a Ávila, donde saldremos del tren y montaremos en autocares individualizados sin paradas: en uno se montarían todos los que fuesen a Coruña, en otro, todos los que fuesen a Medina del Campo…
- Lo cierto es que, tras movernos en dirección contraria 1 hora, pararnos media hora en una estación desconocida, y volvernos a mover otra media hora, volvimos a Ávila.A las 6:00 a.m., es decir, 6 horas después de lo que cuando pasamos la primera vez.
- En Ávila, tras bajar del tren, salir de la estación bajando y subiendo varios pisos cargado con la maleta, mochila y portátil sin ayuda de escaleras mecánicas (allí no las hay), vemos que han aparcado cerca de la estación una serie de buses para que nos lleven a todos, pero no cada uno a su destino como se nos dijo, sino todos a un destino común donde cogeríamos otro TrenHotel con el mismo reparto de plazas. ¿a León, al noreste, donde todos estaríamos más cerca de nuestros destinos? No.Valladolid, al norte, donde llegamos para montar en otro TrenHotel a las 7:40, estación que no abandonaríamos hasta las 9:20. ¿Razones de la tardanza? Cuando partieron los autobuses de Ávila a Valladolid, un alto número de viajeros no pudo subir a los autocares porque todos parecían estar llenos: nadie comprobó el número de plazas libres que quedaban en dichos autocares (sí, salieron buses con plazas libres), ni fletaron un número suficiente de autocares, por lo que éstos tuvieron que ir a Valladolid, dejar a la gente, e, intuyo (por la tardanza), volver a Ávila a por más peña.
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