Por su interés reseñamos el siguiente artículo de Fernando Díez Villanueva:

A las 9 horas 28 minutos de la mañana del 20 de diciembre de 1973, en la céntrica calle Claudio Coello de Madrid, el coche oficial de Luis Carrero Blanco, almirante de la Armada y presidente del Gobierno, un Dodge Dart 3700 GT negro, voló 35 metros, hasta posarse en la terraza de la iglesia de San Francisco de Borja.
Manuel Solís, un padre jesuita que estaba desayunando un café con leche en el comedor, oyó un ruido sordo y repentino, al que le siguió el silencio. Casi en el mismo momento, otro religioso, el padre Jiménez Berzal, salió a la terraza, observó el amasijo de hierros en el que se había transformado el Dodge y administró la extremaunción a sus ocupantes.
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¿Tan misterioso como el atentado del 11-M?